miércoles, mayo 03, 2006

Miami Beach - Nueva York

Nota: Si estáis planeando un viaje a Miami, os recomiendo que visitéis la guía de Miami que hemos escrito recientemente en BuscoUnViaje.com.

Creo que ya lo he comentado en alguna crónica, pero nunca esta de más repetir una verdad: yo soy un tipo normal. Soy muy normal, de verdad, pero debo de desprender alguna esencia que obliga a las personas que me rodean a actuar de forma extraña. Esa es la única explicación en la que puedo pensar... aunque bien pudiera ser que estas cosas le ocurran a todo el mundo y el problema esté en que yo observo la realidad con demasiada atención. Si es el caso, os rogaría a todos que me contarais vuestro secreto para no fijaros en las cosas, porque os prometo que yo no disfruto especialmente de estas situaciones. Lo repito: soy un tipo normal.

Este fin de semana he ido a Miami Beach, Florida, con varios objetivos en mente: 1) visitar a Carlos, un amigo de Zaragoza; 2) conocer a Alicia, la mujer de Carlos; 3) acompañar a Josep, un amigo de Barcelona que ahora vive en Nueva York y 4) ver con mis propios ojos tal imponente lugar, el escenario de tantas peliculas, la ciudad donde vivía Sony Crocket (algun día os contaré por qué algunos amigos del colegio todavía me llaman Sony).

Hasta aquí todo dentro de lo habitual. Voy incluso a atreverme a decir que acepto como normal el hecho de que el único gel de ducha que había en el baño de Carlos fuera "al pepino". Cualquiera que me conozca un poco sabrá de mi amor por el pepino- sólo superado por mi pasión por el cilantro- y por tanto comprenderá que no me haya lavado demasiado durante el fin de semana. Hasta aquí todo normal...

Incluiré también como algo aceptable que en el avión de ida una chica sentada en la fila anterior a la mía (menos mal que no le tocó conmigo...) narrara en voz muy alta (segun ella, se había emborrachado antes de subir al avion haciéndole compañía a un israelita) todo lo que iba a hacer ese fin de semana con su novio y con su mejor amiga Jenny. Dedicó la mayor parte del viaje a convencer a sus compañeros de butaca de que la llamaran esa noche para salir juntos, porque "my boyfriend knows everyone" y "I know everyone" y "we are going to have a great time together". Sus compañeros, educados, sonreían y le iban contestando. Los americanos son extremadamente hábiles para hablar con gente a la que no conocen de nada.

Hacia el final del viaje transcurrieron dos conversaciones que quiero compartir con vosotros:

Momento 1:
(hago traducción simultanea)
(todo esto dicho a grito pelado)

- Y sabéis... yo siempre sé exactamente lo que mi novio está haciendo.
- ¿?
- Sí... ahora mismo esta en el trabajo, pensando en mí, y tiene una enorme erección
- ¿?
- Sí... siempre tiene una enorme erección cuando piensa en mí...
- ¿?

Momento 2:
(después de aterrizar, levantarse, gritar y dar palmadas diciendo 'I am so excited', y coger su teléfono móvil)

- Hi, Jenny, it's me. ¡Estoy en Miami!
- ...
- ¿Me vas a hacer coger un taxi?
- ...
- (cuelga bruscamente... su mejor amiga Jenny le va a hacer coger un taxi en lugar de ir a buscarla. Se pone triste pero pronto se recupera y llama a su novio para poner verde a Jenny.)

Mientras salimos, un pasajero les dice a los vecinos de asiento de esta chica: "merecéis una medalla".


De acuerdo, una chica borracha hablando de más en el avión. A todo el mundo le puede ocurrir. Y aun considerándolo fuera de lo normal, no debo quejarme: en cuanto me junto con otra gente las cosas vuelven a su cauce normal. El fin de semana con Carlos, Alicia y Josep transcurrió de una forma placentera. Miami es una mezcla entre Salou y Beverly Hills, clubs nocturnos mas fashion que ningun otro que haya visto (piscina elevada y rebosante, camas blancas, cortinas, hiedra cayendo, ...), playas con paseos llenos de bares, geles al pepino, canales e islas con mansiones tan grandes y tan caras que las cifras me bailan, ... Sólo me acuerdo de que en la excursión en barca que hicimos vimos un yate que costaba 50 millones de dólares; y que mantener ese yate costaba 5 millones de dólares al año. No sé... yo no puedo imaginar esas cantidades... En cuanto una cantidad pasa de lo que yo gano en un año me pierdo... y soy becario. ¿Cuántos sueldos de becario me harían falta para comprar ese yate? Ehhh... haciendo un cambio de moneda generoso, en 33.333 años habré acumulado el capital necesario... Por ahora me conformo con haber estado un rato tomando un mojito en este hotel-discoteca-club:

Foto

El sábado por la noche Carlos y Alicia nos llevaron a cenar a un restaurante griego donde la gente se subía a las mesas para bailar y los camareros tiraban cientos de servilletas al aire (esto no lo entendí... pero a los americanos les parecia normal y gritaban de júbilo cada vez que tiraban servilletas). Tampoco entendí por qué en el baño de este bar había un hombre trajeado que me observaba mientras mingitaba. Sólo cuando fui a lavarme las manos y él adelantó su mano para abrirme el grifo intuí que quería algo más de mí... Consiguió abrir el grifo porque yo me eché hacia atrás, pero cuando intentó ponerme jabon en las manos decidí que eso ya era demasiado incluso para alguien tan tolerante como yo... Me volví hacia él y le mire con mala cara, para acto seguido entender por qué estaba ese hombre trajeado allí: tenía una bandeja para que la gente le dejara un dólar de propina a cambio de: 1) abrirles el grifo, 2) ponerles jabon, 3) secarles las manos y 4) darles colonia. Lo entendí, pero le bloqueé con mi cuerpo impidiéndole acercarse al jabón o a mis manos... ya soy mayorcito para hacer estas cosas yo solito...

La verdad es que de ésta salí bastante airosamente: era la situación perfecta para que yo cayera en el malentendido y creara una situacion 'extraña', como por ejemplo lanzarle el bote de jabón a la cabeza. Pero claro, estando Josep, Carlos y Alicia cerca nada me podía ocurrir... Incluso gracias a ellos, la bailadora del vientre que me invitó a subirme a la mesa con ella no insistió demasiado, y pude seguir sentado en mi silla, mirando hacia el suelo para que no me sacara.

El domingo hicimos turismo por Miami, comimos en cantidad (en EEUU, quieras o no quieras, siempre comes en cantidad) y fuimos al Wal-Mart (esto a petición mía: no podía ser que hubiera pasado tanto tiempo en este país y nunca hubiera pisado un Wal-Mart... Sería como vivir en España y nunca haber pisado El Corte Inglés. Aproveché de paso para comprarme unos calcetines y unos tupperwares: Philip tiene ocupado el congelador con sus tuppers y quizás ahora que yo también tengo unos cuantos me deje algún hueco). Y ya por la tarde, de nuevo al aeropuerto. Y al subirme al avión, la influencia de mis acompañantes debió de desaparecer, porque de nuevo comenzaron a ocurrir cosas extrañas.

Nada más sentarme observé que la mujer al otro lado del pasillo no estaba muy bien, porque resoplaba y se movía inquieta en su asiento. Me extrañó por tanto que se pidiera primero un vodka con tomate, luego un vodka con tomate, luego una cerveza y más tarde una botella de vino; también se comió unos cacahuetes. Eso por un lado. Delante de ella, un africano (por el acento) subsahariano (por el color) se movía en su butaca adelante y atrás. A la mujer borracha no parecía importarle ese movimiento, estaba concentrada en gritarle a su marido, en voz muy alta y en un idioma que no identifiqué pero que me arriesgaría a decir que era ruso (por el vodka). Dejé de observar a la señora cuando el hombre de delante de ella se subió a la butaca y comenzó a gritar. Todo el avión se giró hacia él, algunos con gesto de miedo, otros diciéndole que se callara, y sus vecinos de butaca alejándose todo lo que podian. El africano subsahariano, inmune a nuestras miradas, seguía gritando, mirando a la televión (en el avión habia pantallas individuales con 24 canales de televión) donde varios atletas competían en una prueba de atletismo. Durante unos segundos yo pensé en las posibles soluciones en caso de que este hombre se hubiera vuelto totalmente loco, pero las desheché todas cuando me di cuenta de que estaba animando a uno de los corredores. ¡Subido en la butaca! ¡Gritando! ¡Diciéndole a todo el mundo que le estaba recriminando que se callaran, poniendo su dedo en la boca, diciendoles que no le dejaban oír! Impresionante... pero al menos el susto se quedó en nada. Y sí, estas cosas dan miedo, y más en un país donde un cartel de este estilo te saluda al llegar al aeropuerto:

Foto

¡¡¡Qué las descarguen!!! Pero... ¿cómo que las descarguen? ¿Desde cuando uno puede llevar pistolas?

La mujer que estaba junto a mí, ya totalmente borracha, seguía gritándole a su marido. Ni siquiera se dio cuenta del espectáculo que se había montado delante de ella. ¡Y eso que su marido tuvo que quitar las bebidas de la bandeja porque se iban a caer por los golpes que daba el africano! Lo más impactante es que el marido no le había contestado ni una sola vez desde que habíamos empezado el viaje... ¡no abrió la boca! Ella le gritaba y él no contestaba. Vaya paciencia... Claro, no sé si ella le gritaba porque él no contestaba o él no contestaba porque ella le gritaba... quizás esta mujer comenzó a beber porque su marido nunca le hablaba. Uno nunca conoce los orígenes de las imágenes temporales que presencia...

Fuera lo que fuera, hacia mitad del viaje la mujer comenzó a darle puñetazos a su marido: en el hombro, en la pierna, luego se lanzaba sobre él como para morderle, con su boca contra el cuello del hombre. Y su marido seguía mirando la tele, como si no ocurriera nada... ni siquiera tenía los auriculares puestos, pero observaba la tele con la concentración del que sabe que la realidad que le espera es muy triste... A veces, la azafata pasaba junto a la mujer que pegaba a su marido y les sonreía, quizás preguntando: "¿desean una galleta más?" (este chiste no es mío... no entraré a juzgar si es bueno o malo)

La mujer continuó con los puñetazos hasta el final del viaje. El africano se puso muy triste porque su ¿hermano? no había ganado la carrera. Yo, entre las ojeadas que echaba a la mujer por si acaso la tomaba conmigo, veía Fox News, donde la locutora, en un ejercicio de imparcialidad, decía: "los hispanos a los que EEUU les dio la bienvenida ahora amenazan con paralizar el país". (Fox News es una cadena de noticias que en cualquier lugar del mundo la calificarían como de extrema derecha. Aquí simplemente es derecha normal... Porque sí, aquí Rajoy, Acebes y Zaplana, incluso Aznar, serían calificados de izquierdistas...). Porque aquí, cada día, uno se encuentra con carteles de este estilo:

Foto

Este, por ejemplo, patrocinado por McDonalds...

Aterrizamos y ya estoy de vuelta a Nueva York. Ha sido un fin de semana con tres momentos muy intensos: el viaje de ida y la gran erección del novio, el gel de pepino del baño de Carlos y la coral de gritos y puñetazos en el viaje de vuelta. No quiero imaginar en que resultaría la mezcla de los tres momentos en uno... lo dejo como ejercicio personal. (este chiste sí que es mio... y sí, es malo)

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Una de tus historias más divertidas, Ramón. Al menos, desde aquella del atraco a mano armada en el autobús de Guatemala.

Así que el señor CRM anda por Miami, ¿eh? Vaya, vaya, interesante...Te diría que le dieras recuerdos de mi parte, pero por ahora mantendré el intríngulis de mi identidad.

Mi pregunta sería...¿cómo puede uno pagarse semejante periplo por el mundo? Porque a base de becas, las cuentas no me salen.

Que te vaya bien y cuídate, porque queremos saber más de ti.

Anónimo dijo...

Errata: donde digo CRM quería decir CGM...si es que el mundo de la informática nos hace cometer estos deslices...

Tochismochis dijo...

¡ Qué pasada ver vuestra foto después de tantos años !
Carlos sigue igual y tú Ramón estás mucho más delgado (será que hace mucho que no nos vemos ?).

Habrá que avisar a Dani Sánchez para que organice una cenita ;-)

Javifields dijo...

y tochismochis muy diplomático: Ramón más delgado pero CGM ha engordado no? :-P

Ra y Mon dijo...

No seas malo, javifields... Carlos no ha engordado, y es admirable: no os podeis imaginar la cantidad de comida que hay siempre disponible a cualquier lugar que vayas... Aqui, en los seminarios siempre hay bagels, crema de queso, croissants y galletas de chocolate enormes...

¿Yo mas delgado? Diria que no... debe de ser la camara, o la barba, ...

¿Quien es anonymous? Compañero del CPS obviamente, pero... por lo del CRM diria que trabaja en Accenture (o similar) ;-)

Y anonymous, las becas han subido tanto que ahora los becarios somos felices, tenemos seguridad social y podemos irnos de mochileo por el mundo. Y sobre todo, existe esta maravilla de las estancias breves sufragadas por el ministerio :-)

Tochismochis dijo...

Sr. Fields, No me malinterprete ;-)

Que CGM siga igual que siempre no significa que haya engordado. Le recordaba exactamente igual. Si la última vez que le ví fue en el 98-99 un sábado a las 7 AM... Je je.
No te enfades, Carlos.

Ramón, lo del becario mochilero mola. Lástima que las estancias sean breves, porque NYC tiene muy buena pinta y el trabajo en ese laboratorio también (a pesar de Yoda, el eructador público y la madriguera sin luz).

Por cierto, que hace unos meses (igual más, un añito) estuve en contacto con Catherine (¿ recuerdas ? de nuestra estancia Würzburg-Paris en el 97...) y me preguntó por Jorge y por tí. Si es que vas dejando huella, chaval.

Have a nice day!

cristina dijo...

solo anotar q en españa en algunos bares si q lanzan servilletas al aire, no se el origen de la costumbre, habra que investigar

lo del gel me ha encantado, a ver si encuentro uno de cilantro jaja...es que ni a idea

Karolos dijo...

Yo al menos os puedo decir que no es nada tradicional de grecia... Igual es la evolucion natural de lo de tirar platos al suelo que si que se hace pero...

PD. En mi opinion Ramon eres claramente tu que atraes este tipo de situaciones no se como ni porque pero la quantidad de evidencia es brutal.

Anónimo dijo...

cristina yo soy español y nunca he visto lanzar servilletas puede ser que tu alguna vez lo hayas visto pero no es habitual

Anónimo dijo...

Bravo Ramon! Respecto el tirar servilletas al suelo en un restaurante griego, me lleva a pensar que es una solucion barata a la version mas real: tirar platos al suelo. En algunos restaurantes de Grecia, a la hora del baile, se llegan a tirar platos al suelo (de un material mas barato y del que se vuelven a fabricar platos). Asi que igual las servilletas son una alternativa...